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viernes, 2 de agosto de 2013

espontaneidades.-

-Un pequeño resquicio. Con eso sería suficiente. Al filo de la otra opción, aquella que no se espera en absoluto pero que aún así se medita de vez en cuando. Cómo si hubiera alguna posibilidad. De entre muchas.-

Pudo ver en mis ojos lo que quería decirle. No hizo falta nada más. La intención de decir algo sin decirlo era recíproca. Cómo cuando retas a alguien a no reírse mientras le miras fijamente, poniendo cara de inútil sin saber bien bien qué hacer. Un símil de eso. Sin saber bien bien qué
decir. Y al final te ríes porque no puedes más. Porque no hace falta decir nada mientras tengas una mirada que lo diga por ti.