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lunes, 8 de septiembre de 2014


[ Ella quería gritarlo a los cuatro vientos. Y pensaba que quizá, si él fuera él, gritarían los dos.
Se creaban vacíos intermitentes que sólo creaban inseguridades. Y empezaba a saber que cuando uno se silencia, deja de ser. Y cuando uno deja de ser... Todo cambia. ]

4 comentarios:

Cé. dijo...

No dejes de ser nunca. Qué rollo.

Marina Morell dijo...

Qué profundo, Paula.

Besos :)

M. dijo...

La anterior entrada me ha tocado el fondo de esto que llaman corazón.
Las pequeñas cosas son las que forman las cosas grandes que nos hacen vivir, sentir, incluso reír.
Esta es breve pero profunda, ser es la esencia de vivir. Si no somos, no tienen cabida el resto de las cosas maravillosas de la vida.
Gracias por tus visitas y perdona la tardanza.
Escuchando los latidos de la luna en http://albordedetucama.blogspot.com.es/
M.

JOAN dijo...

Què xulo llegir-te de nou!!

Jo tinc una novetat bonica al blog, a veure si la veus i em pots ajudar!!

Una abraçada bonica!