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miércoles, 31 de julio de 2013

Ambigüedades

Se trata de lo que se dice y lo que se hace. Lo que se quiere decir o hacer. 
Salir ahí fuera y empezar a crear. 
Poner cualquier excusa para hacerlo... ("Porque la vida es fugazmente corta", "Porque busco y veo que queda mucho por ver.", "Porque me gusta desear. Y contemplar. Y cómo no, descubrir".) 

Y es que,
Cualquiera me vale.

Y entonces,
así de fugaz aparece de golpe ese sueño que lleva a cabo tu pasión. 

Vivir para llevar a cabo... Con pausas claro está. -Nadie llegó a la cima sin antes pasar por el valle.- Salir y empezar a crear. O parar. 

Cuatro días... ¿Y encima malgastados en aburrimiento? Entiendo que puedas tener ambigüedades.
Pero no eternas, ni repetitivas.
Ni si quiera las que te hacen dudar. Porque puede resultar en vano.

Malditas ambigüedades.

Cuerpo y mente. Aprendizaje. Del momento. Reírse de si mismo. 

Benditas metas. 






martes, 23 de julio de 2013

20 de Julio. 17:23

Lo buscas demasiado o a veces ni si quiera te das cuenta, aunque 
lo tengas justo delante de tus narices. Porque a veces cuando dejas de buscar, llega. Y otras muchas, cuánto más buscas...menos aparece. 

-No es que no lo encuentres.-

Es que idealizas, intentas conocer demasiado rápido y aun así esperas grandes cosas. Sin fijarte en las pequeñas, en esos detalles insignificantes. O esenciales. Cómo lo vea cada uno.
¿Has probado a quedarte con el encanto de unos minutos de silencio con una luna por delante?. ¿O cientos de ellas?. Trescientas mil estrellas
encima de ti. Dejándote llevar. Siendo tú mismo. Sin engañar(te). 

No desesperes. Disfruta de la gente, de lo que conozcas y aprendas. De los que te hagan la "trabanqueta". Para corregir y, ésta vez, andar con cuidado. Haz más caso a los que creen en ti. Los que te dan un empujoncito. Aunque tengas entre ceja algo que en el fondo sabes, no es bueno. Déjate. Déjale. Siente. Vive.

¿Huir o tomar el control?

Antes piensa con la cabeza fría. Párate sólo un momento a mirarte y actúa como de verdad tienes que hacerlo. Siendo honesto y acto seguido sentirte tranquilo. Más un suspiro alentador... 
Quedar como un señor. Con la verdad por delante, sin "mi palabra contra la tuya". Quizá pasen por tu cabeza huidas fáciles, pero no flojees. Aunque los caminos no sean tan cómodos merece la pena ser sincero contigo mismo. Siempre.