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miércoles, 20 de febrero de 2013

Espontaneidades

Cuando lo tienes, ya no te hace tanta gracia; pero sólo cuando se consigue rápido. Ya sabes de lo que hablo. Ya no te parece que tenga un imán y a la tortilla ya se le ha dado la vuelta. Y ya lo ves venir... ese tira y afloja que desquicia, que surge de la nada. -¿Tan difícil es decir las cosas como son? ¿Como uno las siente? Sin tapujos. Ni juegos. Ni adivinanzas. 

lunes, 11 de febrero de 2013

Espontaneidades

-Pasos para desesperar.

Mirada disparada y clavada en mis ojos, sin apartarlos, sin pestañeo. Se cuela una respiración entrecortada sin quererlo ni beberlo, misma reacción, no apartar las pupilas de las suyas. Un acercamiento seguido de un calor agotador. Impaciencia. Inminente llegada de esa acción de la primera conjugación. Y finalmente, la esperada fuga de tensión acumulada.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Espontaneidades

¿Y te molesta que me moleste perderte?

lunes, 4 de febrero de 2013

Nieve y la mente en blanco (1,2,3 Feb.)


Nieve. Pureza. Inmensidad. Tiempo para pensar en un silencio sepulcral. Una omisión fría y voluntaria, blanca, infinita y muy cómoda en la que me he sumido sin pensármelo si quiera dos veces. Observaba mis piernas hundidas en medio metro de nieve, y de golpe me dejaba caer en ella; sólo miraba cómo nevaba, sin pensar en nada más. Dejando la mente... en blanco. Tranquila, escuchando con los auriculares "To build a home", de The Cinematic Orchestra, con la nieve impactando en mis mejillas y nariz. Sintiendo con todos mis sentidos ese momento. Los pelos de mi cuerpo empezaban a erizarse súbitamente. Acción-reacción, cómo cuando una sonrisa te contagia irremediablemente. -Sentía plenamente aquello que estaba viviendo, y el frío ayudaba bastante. Quizá consiste en eso... cerrar los ojos y dejarse llevar. Cerrar los ojos y pensar en lo qué quieres. Cerrarlos y recordar aquél momento cómo si fuera ayer. Cerrar los ojos y sentir. Y la nieve ayudaba bastante.- Coger velocidad y sentir la adrenalina mezclado con todo lo demás. Gritar eufóricamente. Inspirar, expirar. Y sentir que eres capaz de todo por la agilidad con la que te mueves. A ras del cielo. Y con nieve en las pestañas. Con una marca en la piel y la voz rasgada; a sabiendas de qué canción sonará esta vez cuando te vuelva a encontrar.