Me despierto de golpe. Me gusta mi camisa, blanca, arrugada y muy larga. Puedo escuchar cómo llueve, -me encanta escuchar las gotas cuando sé que las calles estarán mojadas. No tengo sueño-. Con dificultad bajo de la cama, me frego los ojos y hago el intento de encender la luz. Intento fallido. Me muevo entre la oscuridad y voy medio moribunda a sentarme en el escritorio, -mejor enciendo la lámpara más pequeña de la habitación-, y también encenderé un cigarro.
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Exprimo la colilla y absorbo el humo. La cajetilla aún está bastante llena. Sigue lloviendo, pero no importa, me relaja. -aún no sé por qué me he despertado,últimamente me desvelo por la noche y me pongo a pensar en no se qué, anclándome en la silla-, me pongo a escuchar la canción de aerosmith ''Ain't That a Bich'', aunque sólo me gusta hasta el minuto 1:26.
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La mente en blanco, rojo y negro. No me entra el sueño. -ahora la guitarra y... pum! la batería-, pasan minutos, cigarros retorcidos en el cenicero, parpadeos, suspiros y recuerdos fugaces.
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[...]
Ya han pasado dos horas. Ni me he dado cuenta de cuando ha parado de llover. El sol poco a poco va descubriendo otro día, -otro día más-, y con ello me pregunto con quién hablaré hoy, a quién voy a sonreír, que voy a comer al mediodía.
La luz pasa a través de las rejillas de la persiana, y se me aclaran los ojos con molestia.
Vuelvo a fregarme los ojos.
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"El mundo por ahora tendrá que esperar, aún no quiero despertarme.."
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